martes, 12 de agosto de 2008

Martes, 12 de Agosto de 2008

La ley del camello
Martes, 12 de Agosto de 2008
Sociedad Opinión
Por Alejandro Otero *

La Legislatura porteña acaba de convertir en ley la iniciativa del PRO–Macri que consagra el ajuste de precios en los contratos de servicios urbanos y obra pública. Ante cambios en los costos de las prestaciones que alcancen el 7 por ciento, el proveedor promoverá que la administración revise los precios contratados para resarcirse del efecto inflacionario. Resarcimiento que no está al alcance de ningún vecino. La norma no estipula condiciones de principio de ejecución, plazos mínimos o restricciones porcentuales sobre el contrato original para efectuar la petición de revisión. En rigor salvaguarda del riesgo empresario a los proveedores del Estado y habilita a la posibilidad de promover una transferencia directa de ingresos desde los contribuyentes a los proveedores. Entre los que se encuentran amigos y parientes del jefe de Gobierno de la Ciudad.
La ley naturaliza la inflación pero obra como si en las ofertas y previsiones de precios de contratistas y proveedores no estuviera ya contemplada la inflación esperada. Y resulta ambigua respecto del condicionamiento del proveedor que paraliza o lentifica las obras para forzar la revisión de los precios.
Entre quienes tenemos algunos años, esto recuerda un chiste de nuestra infancia. Un viajero solitario decide cruzar el desierto en camello. Promediando la travesía el camello se detiene. Por todos los medios el pasajero intenta retomar la marcha. No lo logra pero sí, perplejo, comprende que el animal le pone una condición para continuar. Una condición llamémosle gravosa. El viajero duda pero accede. El viaje continúa. Al rato se repite la situación. Nueva detención, misma condición del camello, renovadas dudas y concesión del pasajero. La travesía prosigue. Las detenciones se suceden una y otra vez con el mismo resultado. De pronto, sin razón aparente, el relator del chiste interrumpe la narración. Inevitablemente alguno de sus escuchas le preguntaba: “¿Y...?”. Por toda respuesta el relator repetía (y exigía) a su auditorio la gravosa condición del camello. He ahí la gracia.
Mucho recuerda en esta ley aquella tristemente célebre práctica de reconocimiento de los “mayores costos” a los contratistas y proveedores del Estado que brindó una vía exquisita al desguace y vaciamiento del Estado en la era neoliberal, convalidando un mayor gasto para las mismas obras. Así, y por ley, la Ciudad comenzará el viaje de la obra pública y el mantenimiento urbano a lomo de camello, el pasajero será el Gobierno, pero la gravosa condición pasará por los bolsillos de los porteños. El impuestazo del ABL y el injustificable endeudamiento de (por lo menos) 1600 millones promovido por el macrismo harán posible su cumplimiento. Hemos señalado en más de una ocasión los perjuicios de estas dos iniciativas, que afectan directa y negativamente los ingresos de los porteños. Ahora se completa la movida y queda claro quiénes son sus beneficiarios. Los camellos. O, si se prefiere, la vieja y conocida “patria contratista”.

Presidente Frente Grande-Capital

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lunes, 4 de agosto de 2008

Lunes, 4 de Agosto de 2008

Una de rentistas y especuladores

Lunes, 4 de Agosto de 2008
Economía > Impuesto a la renta financiera


El Gobierno anunció la semana pasada que comenzará a cobrarles el impuesto a las Ganancias a los fideicomisos financieros. Dos especialistas coinciden en la necesidad de ampliar esa política que grava la especulación.
Por Alejandro Otero *

Preguntan: “¿Hay que gravar la renta financiera?”. Nuestra respuesta es: “Por supuesto”. Preguntan: “¿Por qué hay que gravar la renta financiera?”. Nuestra respuesta: “Por una razón de estricta justicia. No parece razonable y enoja que mientras otros ingresos están alcanzados, tal como sucede con los del trabajo personal, la renta financiera permanezca indemne”. Preguntan: “¿Por qué en nuestro país la renta financiera no está gravada?”. Nuestra respuesta: “El problema no es que no esté gravada, sino cómo está gravada”. En efecto, en nuestro país la renta financiera (intereses, dividendos, títulos públicos, etc.), tiene un tratamiento complejo y no uniforme. No puede afirmarse que la renta financiera no esté gravada. Por ejemplo, los intereses de depósitos a plazo están gravados por el impuesto a las ganancias en cabeza de las empresas. Y no lo están para personas físicas. Algo parecido sucede con los Títulos Públicos. Los dividendos están exentos, pero las empresas están gravadas por sus utilidades a la tasa máxima del 35 por ciento.
De modo que la cuestión es compleja. Y en la medida en que la economía se ha globalizado y las opciones financieras crecen, más. Ahora bien, desde una perspectiva más general, la cuestión de gravar la renta financiera debe ser considerada en el marco de los objetivos estratégicos buscados por la política económica y tributaria. En otros términos, para introducir un tratamiento tributario novedoso (sobre renta financiera o cualquier otro) es recomendable tener en claro qué se quiere lograr, además de mejorar la recaudación.
El tratamiento laxo que le cupo a la renta financiera fue coherente con el régimen de acumulación impuesto por la dictadura. De hecho ahí se inicia una larga contrarreforma tributaria. Esa contrarreforma, ligada al cambio en la correlación de fuerzas en la sociedad argentina, mantuvo el trato generoso a la renta financiera y a las ganancias de capital, amplió y aumentó el alcance del IVA y eliminó el impuesto a la herencia, entre otras medidas semejantes que nos legaron un esquema tributario muy regresivo. El caso de la renta financiera fue tan marcado, que incluso a nivel provincial logró liberarse del impuesto sobre los ingresos brutos. Recientemente, Uruguay ha dado un paso histórico en materia de reforma tributaria. La novedad no es menor y generó fuertes tensiones. Al tratar la renta financiera, se buscó evitar convertir al país en un paraíso fiscal, pero sin desalentar la histórica y estratégica capacidad de captar ahorro externo que lo caracteriza. Así se preservó el secreto bancario y se la gravó en pago único y a tasa preferencial.
La situación de la Argentina debe resolverse atendiendo a sus objetivos estratégicos. En este sentido, conviene precisar cuáles debieran ser los objetivos a alcanzar en una reforma tributaria (sea que se aplique en conjunto o en dosis homeopáticas) y a los cuales el tratamiento de la renta financiera debiera contribuir. Si vamos a aprovechar la nueva situación internacional para consolidar un modelo de desarrollo productivo, diversificado y redistributivo, entonces al repensar el sistema tributario resultará consistente a) favorecer el nacimiento de emprendimientos productivos, b) mejorar la distribución de la riqueza y los ingresos, c) alentar la inversión y d) fortalecer el federalismo fiscal, es decir mejorar la capacidad de autofinanciamiento de las jurisdicciones.
No es poco lo que puede contribuir al logro de estos objetivos la forma en que se grave la renta financiera. Hay que resolver cuestiones técnicas relevantes por sus efectos económicos y de administración. Por ejemplo: ¿las utilidades reinvertidas merecen el mismo tratamiento que las distribuidas? ¿Las distribuidas se gravan en cabeza de quién? ¿Mismo tratamiento para inversores locales y del exterior? ¿Colocaciones de corto y largo plazo se gravan por igual? ¿Los intereses de los depósitos a plazo: todos gravados? ¿Y los fideicomisos? ¿Convendrá impulsar un “blanqueo” junto con un cambio del gravamen sobre las rentas financieras? Sin embargo, la pregunta más relevante es de otro orden. Es política. ¿Cuál es la coalición que es capaz de llevar adelante estos cambios? Esa coalición, se ha visto, no está dada y requiere ser construida, de lo contrario se corre el riesgo de perder en el intento y consolidar la situación actual.

* Presidente Frente Grande, Capital.

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martes, 15 de julio de 2008

El precio de los alimentos

Página/12

Por Alejandro Otero*

En su célebre carta abierta a la Junta de la última dictadura militar, Rodolfo Walsh dedica un párrafo a los dichos del entonces presidente de la SRA: “Llena de asombro que... sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos”, dijo el tal Celedonio Pereda. De un modo u otro, ideas semejantes hemos escuchado de boca de dirigentes rurales a lo largo del amargo conflicto del presente. Por ejemplo, los diarios difunden los dichos del entrerriano más mediático: “Si quieren comer lomo que paguen 80 pesos el kilo”. Lindo, los mejores cortes no son para todos. Y es de presumir, dada su encendida oposición a las retenciones, que los ingresos que generan sus ventas tampoco. Para el pueblo lo que es del pueblo, para el pueblo la privación. Doble privación. A privarse del lomo y de los ingresos que genera. Pasaron más de 30 años. Aquella cita de Walsh es contemporánea de una de las frases emblemáticas de la dictadura, emitida por aquel ministro de Economía: “Este es un país para 10 millones de argentinos”. Por entonces ya éramos 30 millones de almas. A su juicio sobraban dos tercios. La relación de causalidad entre una y otra frase es directa. Un país con alimentos a precios internacionales no es un país para todos. No importa que ese país, nuestro país, produzca alimentos que superan por lejos las necesidades de consumo de la población (hoy 40 millones de personas). 

Si nadie hace nada y todos hacen lo que les conviene, en un mercado globalizado y con los precios de los alimentos en alza, los precios internos de la producción se alinearán con los internacionales. Como ilustra el ruralista entrerriano: el lomo, por ejemplo, podría llegar a 80 pesos. Evidentemente, hay quien piensa que esta situación no constituye un problema. Quienes pensamos que sí es un problema, defendemos la intervención del Estado sobre la economía en general y la agropecuaria en particular, para evitarlo y asegurar el derecho a la alimentación de todos y cada uno de los habitantes del país. Obsérvese que si se eliminan las retenciones seguramente sucederán dos cosas. La primera, tal como los mismos productores rurales prometen, el conflicto se pacificará. Las cacerolas de teflón se convertirán en aplausos, las calles y rutas se despejarán y hasta es posible conjeturar que los medios harán lucir a CFK mejor que a la Bruni. Sin embargo, lo que la SRA anuncia (y defiende) desde hace más de 30 años también ocurrirá. Los alimentos aumentarán más, mucho más que lo que ya percibimos. No es necesario ser un visionario para prever las consecuencias de esa situación. Antes de que el lomo llegue a los 80 pesos algo va a explotar y no será en el campo. Las retenciones móviles tal como fueron ratificadas por Diputados están lejos de ser la panacea. Tampoco resuelven todos los problemas. Pero son necesarias.

* Presidente Frente Grande, Capital.

Link a la nota: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/107841-34041-2008-07-15.html. 



lunes, 14 de julio de 2008

Lunes 14 de Julio de 2008


Temática: Economía

CUESTIONAN IMPUESTAZO, ENDEUDAMIENTO Y SUBEJECUCIÓN
Macri, en la mira del Frente Grande
Su titular en el distrito porteño, Alejandro Otero, criticó la toma de deuda por 1.600 millones aprobada por la Legislatura el jueves pasado a pedido del Ejecutivo de la Ciudad. También le apuntó a Mauricio Macri por la subejecución presupuestaria y la suba de impuestos.
Por Enrique Colombano

"Impuestazo y Endeudamiento. Lo dijimos el año pasado durante la campaña y se confirma en el presente. La gestión en la Ciudad no aparece pero se viene el endeudamiento de 1.600 millones", señaló el presidente del Frente Grande de la Capital, Alejandro Otero. Para el dirigente, el macrismo sintetizaría su gobierno en la consigna "gestión no, deuda sí".
"Llama la atención que en un contexto de fenomenal incremento de los recursos (35% respecto del 2007), en gran medida como consecuencia del aumento indiscriminado del ABL y con tasas de interés altísimas, el Gobierno de la Ciudad promueva el endeudamiento. Máxime cuando el nivel de subejecución actual de la inversión pública supera todo lo conocido. Prácticamente nada del presupuesto se ha ejecutado en lo que va del gobierno. En estas circunstancias, no se ve cuál es para la Ciudad el beneficio de endeudarse. Alguien se debe beneficiar, no somos los vecinos", agregó Otero, quien durante el gobierno de Aníbal Ibarra fue director general de Rentas.
Luego le apuntó al bloque macrista de la Legislatura: "Su argumento es sorprendente: 'vamos a endeudarnos para saldar la deuda social', dicen. Es disparatado. Es como decir que vamos a emborracharnos para saldar la resaca. No es lo mismo endeudarse que ejecutar el presupuesto. Telerman el año pasado gastó -con la complicidad del macrismo- hasta lo que no tenía. Y dejó un pasivo de 800 millones. Sin embargo, ni la salud, ni la educación, ni la seguridad, ni el mantenimiento urbano, ni la higiene mejoraron", remarcó el presidente del Frente Grande porteño.
El jueves pasado, la Legislatura de la Ciudad aprobó, tras un largo debate, autorizar al Ejecutivo de la Ciudad a contraer un empréstito público con emisiones de títulos de deuda por 1.600 millones de pesos, para destinar el dinero al Fondo de Infraestructura Social.
"La Ciudad dispone de más de 13.000 millones para este año. No tiene un problema de falta de recursos. Padece de un modelo de gestión que está agotado. De nada sirve agregar más recursos si después no se ejecutan las obras, o quedan a medio hacer o sin principio de ejecución. Las obras no se hacen, pero las deudas quedan. Ésa es una historia vieja y conocida que el macrismo va camino a repetir", completó Otero.







viernes, 27 de junio de 2008

Fecha Publicación en Sitio Web: 27-06-2008
EL DR. ALEJANDRO OTERO DISERTÓ EN LA MUNICIPALIDAD SOBRE LAS RETENCIONES AGROPECUARIAS
"En un situación de fuerte alza en el mercado mundial en el precio de los alimentos el Estado debe garantizar algo que es básico y elemental de los pueblos: el acceso a un alimentación de calidad a un costo razonable” – argumentó Otero
El Dr. Alejandro Otero, destacado economista y ex Director de Rentas de la ciudad de Buenos Aires, ofreció anoche una muy concurrida disertación sobre el tema “El Sistema Fiscal Argentino y la necesidad de sus modificaciones”. La charla fue organizada por la Municipalidad de Concordia, con el objetivo de contribuir al debate sobre la aplicación del incremento de los impuestos sobre los derechos de exportación.
“Este un tema complejo, pero lo primero que hay que tener en claro es que las retenciones son un instrumento absolutamente legítimo y necesario, desde el punto de vista económico, para que en un situación de fuerte alza en el mercado mundial en el precio de los alimentos el Estado pueda garantizar algo que es básico y elemental de los pueblos: el acceso a un alimentación de calidad a un costo razonable” – argumentó Otero – “en este contexto las retenciones cumplen un objetivo muy claro; desacoplar los precios internos de los precios internacionales para garantizar el cumplimiento de esta premisa, que forma contribuye o sustenta el bienestar de la población, una de las premisas fundamentales del Estado.”
Por su parte, al comenzar el encuentro, el Intendente Gustavo Bordet expresó: “en el contexto de un conflicto que ha llevado a gran parte del país a un enfrentamiento que perjudica a todos, hemos decidido aportar al dialogo y el intercambio de ideas a través de este tipo de charlas, porque creemos que es un tema complejo que requiere un esfuerzo de parte de todos para comprender la postura de cada uno” – argumento el jefe comunal – “creo que tratar de avanzar en la búsqueda del consenso es el único camino posible ante esta situación que hoy nos preocupa a todos”.
“En estas charlas podemos compartir ideas, disentir y expresar diferentes opiniones; pero lo importante es contar con argumentos y elementos de análisis que nos permitan una mejor comprensión de la realidad. Ese es el sentido de la exposición que ofrecerá el Dr. Alejandro Otero, sabemos de su trayectoria y su profundo conocimiento sobre este tema, por eso le agradecemos que haya aceptado nuestra invitación y valoramos que podamos contar con la concurrencia de público que hoy que acompaña el desarrollo de esta charla” – finalizó.

sábado, 15 de marzo de 2008

Breviario para entender y defender las retenciones.

Anteriores al estado nacional, los “derechos de importación y exportación” fueron motivo de las más intensas y férreas pujas en la historia del país. Desde la disputa por el control de la aduana en los albores del estado argentino, hasta la actual protesta del campo, estos gravámenes son sinónimo de conflicto y enfrentamiento. En 1853 la CN los consagra en su artículo 4 y, no casualmente, es el primer recurso que se menciona al enumerar aquellos que contribuyen al sostenimiento del estado nacional. Recurso exclusivo y excluyente de la nación, no integra la masa de ingresos que obligatoriamente deben redistribuirse a las provincias por la vía de la coparticipación federal. Para 2008 se estima que su peso relativo en el total de ingresos colectados por el estado nacional va a rondar el 17%. Unos 45.000 millones de pesos en tránsito directo y sin escalas al tesoro de la nación. Las provincias no los ven pero los sienten. De ahí buena parte del origen de la protesta de las provincias contra estos tributos, vulgarmente llamados “retenciones al comercio exterior”.  

En este marco, veamos dos cuestiones centrales: desde un punto de vista económico para qué sirven (si sirven) y desde una perspectiva política, para qué resultaría deseable que sirvan.

La mirada desde la economía

 

Digámoslo rápido: bajo las condiciones actuales de incremento y volatilidad de los precios internacionales de los principales exportables argentinos (soja, maíz, trigo, aceites, minerales, combustibles, carnes), los derechos sobre el comercio exterior resultan un instrumento adecuando y eficiente a varios fines. A saber. 

  1. Tienden a evitar que el alza de los precios internacionales se traslade al mercado doméstico y de ese modo ayudan a sostener el poder adquisitivo de la población.
  2. Generan un efecto redistributivo positivo, en tanto hacen que contribuyan en mayor medida al financiamiento del gasto público quienes más ganan.
  3. Mejoran la situación financiera del sector público, en tanto incrementan los ingresos y por ende el superavit y su potencial uso en pos de mejorar la calidad de vida del pueblo.  
  4. En tanto tengan alícuotas diferenciadas y tratamientos diversos, constituyen un potente inductor de comportamientos deseables para los actores económicos; en virtud de lograr un uso racional de los recursos escasos y/o no renovables. 
 

Sus detractores afirman que desalientan la inversión y promueven el estancamiento productivo. Este argumento es el mismo que arguyen ante cada impuesto, siempre que algún sector siente vulnerada la que considera su tasa de ganancia. En tanto existan márgenes de ganancia razonables, el argumento tiene más de ideológico y de protección de intereses que otra cosa.

La mirada desde la política

 

Esas virtudes, en una coyuntura como la actual, habilitan a pensar en al menos tres objetivos a conseguir en el marco de la vigencia de esta medida, a saber: 

  1. Ampliar la base de sustentación del proyecto nacional, en tanto la cadena de valor del campo permite diferenciar tratamientos. Diferenciando la situaciòn de los pequeños y medianos productores, por ejemplo, y evitando la confrontación en bloque.
  2. Potenciar la infraestructura (vial, de transportes, tecnológica, etc.) que posibilite una reducción de los costos a largo plazo para el sector primario y la economía en su conjunto. Mediante la reasignación de parte de esos fondos a sectores y regiones que requieren ser potenciados con vistas al largo plazo y en el marco del sostén del crecimiento económico (que implica mayor producción, mejor tecnología, más volúmenes transportables, más y mejores servicios portuarios, etc.) y exigiendo a cambio el cumplimiento de compromisos de inversión y redistribución (en los salarios rurales, por ejemplo).
  3. Avanzar en las adecuaciones (reformas) tributarias que vayan generando las condiciones de sustentabilidad fiscal de largo plazo, atendiendo a las cuestiones pendientes que el país tiene en la materia: justicia distributiva; aliento a la inversión productiva y a los nuevos emprendimientos pymes; desaliento a la especulación y fortalecimiento del federalismo fiscal, al menos. Después de todo, ¿cómo no defender la captura de parte de la renta del suelo (y subsuelo) sin hacer lo propio con la financiera, tan generosamente tratada por nuestro sistema tributario?  

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 15 de Marzo de 2008. 

sábado, 16 de febrero de 2008

Mucho Ruido y Malas Nueces


Por: Alejandro Otero (*)
Alegre Endeudamiento. Impuestos tan malos como antes pero cada vez más caros. Despidos Masivos. Nombramientos muy cuestionables. Segregación en la atención hospitalaria. Limitación al derecho de los trabajadores. Veto a la Ley de producción de medicamentos genéricos de bajo costo. Veto a la Ley de resarcimiento a los presos del Conintes, ...La sobreactuación en diarios y TV del gobierno de la Ciudad es la rama que impide ver el bosque. La estridencia mediática tapa y expone. Tapa decisiones de gobierno por demás cuestionables. Expone al Jefe de Gobierno como referente del arco opositor con alcance nacional. Desdibujados, Lilita y Lavagna se acomodan en un rol secundario. Las fuerzas opositoras (incluso en el propio PJ) lo acompañan o lo esperan.
El incipiente líder de la oposición construye su lugar de “gran esperanza blanca y rubia” a fuerza de confrontes y repercusiones mediáticas. A cada cuestión que convierte en tema la atiende con una simplificación excesiva y una solución idéntica. La (supuesta) capacidad de gestión es la respuesta. Alcanza con dejarle el lugar del timonel. La barca llegará a buen puerto.
El sabe cómo hacer las cosas. Así la Policía. La (maltratada) Obra Social de los trabajadores municipales. Los Hospitales. Y seguramente seguirán los éxitos.

Cuando topa con algo se victimiza. Disimula que tropieza con el cordón de sus zapatos y bravuconea a los jueces. El humor de época lo acompaña. Como acompañó a la dictadura y a las privatizaciones. Pero el humor de época es pasajero. Y todo obstáculo depende de aquello con qué se lo erosiana. Cuando el ruido, la estridencia mediática, comience a pasar, quedará el sabor amargo de las malas nueces.

Habrá que tener pronta la alternativa. Esa es nuestra tarea principal en esta etapa.

(*) Presidente del Frente Grande de la Ciudad.

Publicado en Gente de Buenos Aires (16 de Febrero de 2008).

jueves, 13 de septiembre de 2007

Jueves 13 de Septiembre de 2007


Temática: Política

COLETAZO DEL IMPUESTAZO
Otero: "No se priorizó resolver la inequidad que existe"


El ex director de Rentas y actual presidente del Frente Grande dialogó con NOTICIAS URBANAS sobre el llamado "impuestazo" impulsado por Jorge Telerman para aumentar el valor del ABL. "Es evidente que una reforma que apunta a resolver los problemas de fondo en materia de sistema tributario requiere tiempo y gradualidad".
Por Patricio Tesei


Pasada la tormenta que causó el intento del jefe de Gobierno, Jorge Telerman, de aumentar el valor del impuesto Alumbrado, Barrido y Limpieza, el ex director de Rentas, Alejandro Otero, analizó con NOTICIAS URBANAS el proyecto y criticó la modalidad de implementación. Señaló que se "prioriza resolver la situación de déficit de la Ciudad".
"Hay que distinguir si lo que se quiere es resolver la situación de déficit de la Ciudad o si lo que se busca es mejorar la equidad del sistema tributario y, en particular, los problemas que tiene el gravamen inmobiliario. Lamentablemente, la impresión que tengo es que se está priorizando el primer aspecto", reconoció.
Con relación al modo de implementación de una reforma en este sentido, el titular del Frente Grande Capital explicó: "Para resolver los problemas de gravamen inmobiliario hace falta en primer lugar cambiar el método evaluatorio de manera tal que los inmuebles se evaluen de forma integral. Es decir, la tierra y el edificio en su conjunto".
Sobre la propuesta legislativa de rezonificar en cada barrio, Otero agregó: "Es evidente que una reforma que apunta a resolver los problemas de fondo requiere tiempo y gradualidad. Al no variarse el método existe un alto riesgo de que la situaciones de inequidad que hoy existen, en muchos casos se agraven". "Creo que a la Ciudad le está faltando recuperar la política inteligente de ingresos que le permita recuperar la sustentabilidad y consolidar la autonomía".