viernes, 12 de diciembre de 2008

REUNIÓN PARTIDARIA
Para el Frente Grande no hay oposición al macrismo

Así lo aseguraron las autoridades porteñas del Frente Grande, quienes realizaron un Congreso en un Hotel del barrio de Constitución. "Manifestamos nuestra profunda discrepancia con la ausencia de vocación opositora al macrismo evidenciada por el bloque legislativo del FPV en la Ciudad", aseguraron.
Por Patricio Tesei
"Es necesario cerrarle el paso a la ampliación del bloque legislativo del macrismo", con esas palabras, Alejandro Otero, presidente del Frente Grande capital y ex director de Rentas porteño cuando durante la gestión del jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, cerró un congreso partidario realizado la noche del jueves.
En la reunión estuvieron presentes los 150 congresales y las autoridades porteñas del partido, quienes manifestaron una "profunda discrepancia con la ausencia de vocación opositora al macrismo evidenciada por el bloque legislativo del FPV en la Ciudad y exigir una actitud consistente de los legisladores con las trasformaciones y la construcción política que las mayorías populares de la Ciudad demandan para recuperar el gobierno porteño en 2011".
"Hay que impedir la consolidación del proyecto neoliberal en la Ciudad y en el país, y asegurar la existencia de una fuerza política con capacidad de disputarle la Ciudad en 2011. Esto requiere unidad de las fuerzas opositoras y populares y lucidez de sus dirigentes. Hay que priorizar los objetivos políticos y no los nombres propios", agregó Otero.
El Congreso culminó con un brindis de fin de año con la presencia de la ministra de Defensa, Nilda Garré; y el Presidente del Partido a nivel nacional, Eduardo Sigal.



viernes, 28 de noviembre de 2008


FRENTE GRANDE CAPITAL
Tras renovar mandato, Otero cuestionó a Macri

El Frente Grande de la Capital reeligió a Alejandro Otero como su presidente. En su primer acto público, el dirigente volvió a criticar al jefe de Gobierno.
Por Guadalupe Bernal

"Ya quedó claro que la gestión de Macri es más cara sin ser mejor que otras, ni más eficiente ni más moderna", expresó el ex director general de Rentas porteño Alejandro Otero, tras ser ratificado como presidente del Frente Grande Capital hasta 2010, luego la renovación de autoridades partidarias que se realizó el lunes pasado.
Al respecto, el dirigente expresó: "Seguiremos trabajando para generar una ciudad con mayor inclusión social, donde la educación y la equidad no sean sólo discursos de campañas políticas. La más básica y elemental forma de la distribución positiva del ingreso es que existan servicios públicos de buena calidad acceso facilitado y garantizado a la salud, la educación, el transporte, la vivienda y la alimentación mediante el accionar efectivo del estado. En el Frente Grande tenemos voluntad política y capacidad de transformación. Es decir: decisión, conocimiento y equipos adecuados.
También se refirió a la crisis mundial y expresó que "la respuesta (a esta crisis) requiere audacia y anticipación. Bien se dice cuando se dice que en el frente externo reside la mayor complicación para el futuro inmediato. Menores exportaciones y precios, combinadas con avalanchas importadoras de stocks excedentes mundiales nos presentan un panorama complejo. Es tiempo de consolidar un mercado local y regional capaz de obrar de sostén del ritmo de crecimiento. Es el tiempo del mercado interno y de la política. No hay respuestas económicas a esta crisis", concluyó.


lunes, 17 de noviembre de 2008


MÁS CUESTIONAMIENTOS A LA SUBA IMPOSITIVA
Otero : "El impuestazo es un disparate"

El ex titular de Rentas de la Ciudad y actual presidente del Frente Grande porteño, Alejandro Otero, cuestionó duramente las subas impositivas en Ingresos Brutos y Sellos, promovidas por la administración Macri. Según el ex funcionario, servirá para "enterrar" las ventajas competitivas tributarias que había logrado la Ciudad y que facilitan las radicación de inversiones y emprendimientos.
Por Guadalupe Bernal

"Macri presenta en la Legislatura algo que va en camino de convertirse en un clásico de primavera: impuestazo y endeudamiento. Insiste el Jefe de Gobierno en tratar de hacernos creer que la Ciudad tiene un problema de falta de recursos cuando lo que notoriamente falta es gestión", señaló el presidente del Frente Grande porteño, Alejandro Otero, quien durante el gobierno de Aníbal Ibarra se desempeñó como Director General de Rentas.
"Algo ya ha quedado claro de la gestión de Macri: no es mejor que otras, ni más eficiente ni más moderna, pero es sensiblemente más cara. El impuestazo es un disparate. Y en el marco de la crisis global lo es más. Va camino de enterrar las ventajas competitivas tributarias que logró la Ciudad respecto de cualquier otro distrito del país y que le facilitan la atracción de inversiones y la radicación de emprendimientos", expresó Otero. Y dio más precisiones: "La Ciudad aventajó a otros distritos porque, en primer lugar no cobró sobretasas de Ingresos Brutos y mantuvo la alícuota cero para la industria radicada y los nuevos emprendimientos de pequeño porte. En segundo lugar, porque mantuvo un ABL barato. Y por último, porque el impuesto a los sellos tuvo un alcance limitado. Entre el impuestazo del año pasado en el ABL y éste en Ingresos Brutos y Sellos, esas ventajas competitivas se pierden. La Ciudad requiere un uso inteligente de su política fiscal y tributaria y no un uso meramente fiscalista", precisó el ex director general de Rentas.
Según el titular del Frente Grande porteño, "un uso inteligente de la política tributaria es, por ejemplo, el que se propone en el proyecto de regulación de alquileres que presentó el diputado Cabandié y que nosotros apoyamos. O el uso de la tasa cero en Ingresos Brutos para nuevos emprendimientos y por un tiempo determinado, que promovimos y logramos en su momento. Ahí las iniciativas fiscales juegan como premio y castigo para inducir a los actores económicos hacia comportamientos deseables y en beneficio del conjunto. Ese es el tipo de uso que hace falta para promover el nacimiento de empresas, la mejora en la distribución del ingreso y un cierto perfil de desarrollo urbano. El macrismo se limita al uso fiscal del instrumento tributario. Y si hay algo que no es nuevo en políticas públicas es usar los impuestos sólo para recaudar más", concluyó Otero.





viernes, 17 de octubre de 2008


Defender el poder adquisitivo

Economía OPINION

Por Alejandro Otero *

La desconexión de los mercados financieros nos puso a resguardo de las consecuencias inmediatas del incendio global. La brutal concentración del capital y la expansión de su valorización financiera arden en los mercados mundiales. El pánico se deja ver en las grandes capitales y un relato (neoliberal) sobre el funcionamiento de la economía de mercado topa con su límite histórico. No hay revoluciones a la vista. El sistema se recompone a sí mismo. Y es ingenuo pensar que a la era neoliberal de inmediato la sucederá otra mejor. Entre la crisis del '30 y la consolidación del Estado de Bienestar pasaron más de tres lustros de destrucción y muerte y se propagaron las formas más espantosas del pensamiento moderno. Argentina resiste mejor que en otros tiempos. Pero no somos inmunes. La amenaza es la desaceleración del ritmo de crecimiento.

El freno de la economía. Ese "remedio" tan promovido por el pensamiento conservador, que so pretexto de atacar alguno de los males de la economía contemporánea lo que realmente busca es disciplinar a los sectores populares y limitar los avances y mejoras en la distribución del ingreso. Frenar el ritmo de crecimiento, desacelerar la economía, implica siempre limitar el crecimiento del empleo, la mejora en los salarios y la expansión en el acceso a los bienes públicos. Es decir, implica posponer el bienestar de las mayorías para atender los interese de una minoría acomodada. La gran "victoria cultural" del neoliberalismo, absolutamente contracivilizatoria, fue poner en evidencia que en el presente el aumento del desempleo y la miseria no producen revoluciones. Disciplinan. Someten. Desde entonces, la receta mágica a los males de la economía es moderar el ritmo de expansión. Es decir, bajo la promesa del derrame, postergar la capacidad de consumo de las mayorías en favor de sostener los privilegios y el bienestar de las minorías. Eso es exactamente lo que tenemos que evitar. La respuesta a esta crisis requiere audacia y anticipación. Bien se dice cuando se dice que en el frente externo reside la mayor complicación para el futuro inmediato. Menores exportaciones y precios, combinadas con avalanchas importadoras de stocks excedentes mundiales nos presentan un panorama complejo. Es tiempo de consolidar un mercado local y regional capaz de obrar de sostén del ritmo de crecimiento. Es el tiempo del mercado interno y de la política. No hay respuestas económicas a esta crisis.

En el marco del incendio global los actores económicos se contraen, priorizan su propio interés por sobre cualquier objetivo de conjunto y posponen decisiones y proyectos hasta que las cosas mejoren. Es normal que así suceda. No es la economía, sino la política la que tiene que hacer su trabajo en la crisis. Una serie de medidas coherentes orientadas a desalentar la concentración económica, a profundizar la distribución del ingreso para sostener la capacidad de consumo, a promover la inversión y crear emprendimientos para mantener el mayor ritmo de crecimiento que sea posible. Un plan avalado por las fuerzas políticas que estén dispuestas a sumarse. Un plan que pueda convocar a los actores sociales y económicos. Un plan con el que tal vez todos no estén de acuerdo, pero sí las mayorías. Un plan que contemple como mínimo la reforma tributaria, la distribución de recursos entre nación y provincias, la reforma financiera y el fortalecimiento de las capacidades estatales para asegurar el bienestar de largo plazo. Un plan que nos asegure que todo argentino llegará al bicentenario con acceso a la salud, la educación, la vivienda y la alimentación. Un plan que nos dignifique como nación y nos convoque a poner lo que hay que poner para atravesar la crisis con los menores costos y la mayor esperanza. Un plan para atravesar la crisis construyendo un futuro para todos.

* Presidente Frente Grande, Capital.





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viernes, 10 de octubre de 2008

Jueves 10 de Octubre de 2008


Temática: Política

NÚMERO ANIVERSARIO DE NU
La Ciudad frente a la crisis global

Economistas y políticos porteños opinan sobre la debacle financiera mundial y sus posibles efectos en la Ciudad de Buenos Aires. Hablan Néstor Grindetti, Miguel Ángel Pesce, Diego Santilli, Aníbal Ibarra y Alejandro Otero. Además, un informe a doble página sobre la situación actual del kirchnerismo porteño. El posalbertismo, los realineamientos y el fantasma del 2009. Y cómo miran el juego Telerman e Ibarra.
Por la Redacción NU

En otras páginas: el proyecto de ley que promete terminar con la usura de los alquileres inmobiliarios; el boom del turismo gay en la Ciudad, la escandalosa tercerización del registro de cartoneros, un reportaje a Leonor Manso y otro a la banda reggae Nonpalidece. En la contratapa, Jorge Coscia.
Y como siempre, los hábitos de los políticos, esta vez con Hernán Reyes, referente de Jóvenes por la Igualdad; las críticas de teatro y los picantes Pasillos Roverano.
Desde este jueves en el microcentro y desde el viernes en los demás kioscos de la Ciudad.



domingo, 5 de octubre de 2008

Domingo 5 de Octubre de 2008



Temática: Politica

ENTREVISTA A ALEJANDRO OTERO
"Los problemas de la Ciudad no se solucionan con más plata"

El ex director general de Rentas de la Ciudad dialogó con NOTICIAS URBANAS. Cuestionó la subejecución presupuestaria del Gobierno porteño, aseguró que el modelo de gestión actual está agotado y que Macri desprecia las formas organizativas y democráticas.
Por Enrique Colombano

Alejandro Otero fue director general de Rentas durante el gobierno de Aníbal Ibarra. Actualmente preside el Frente Grande de la Capital. En la entrevista con Noticias Urbanas asegura que los problemas de la Ciudad no se solucionan con más plata, sino cambiando el modelo de gestión. Sostiene que la gestión de Macri falla desde su concepción y que el futuro de los porteños pide a gritos descentralizar la administración pública y solucionar los problemas que compartimos con la Provincia de Buenos Aires.
NU: - Se viene la discusión del presupuesto. Usted, que estuvo a cargo del área recaudatoria de la Ciudad, ¿cómo ve la situación actual?
AO: - La gestión de Macri es una gestión más, tan mediocre como otras. Sí, la más cara, por vía del endeudamiento y del impuestazo. La discusión del presupuesto va a ser muy interesante. Hoy vemos movilizaciones sociales legítimas de trabajadores de la salud, comedores, en los barrios por las viviendas, que son un reflejo del bajísimo nivel de ejecución presupuestaria en esas áreas que hubo este año. Los mayores niveles de subejecución se dan en la obra pública y en los programas que tienen que ver con la inclusión social, como salud y educación. Entonces, para qué solicitar más recursos. Lo que hay que hacer es ejecutar mejor.
NU: - ¿Por qué cree que el gobierno de Macri no pudo hasta ahora cumplir con sus promesas electorales, a pesar de contar con un presupuesto de más de 14.500 millones?
AO: - Macri choca con los límites de su propio diagnóstico. Planteó una solución gerencial para los problemas de la Ciudad y eso es un error garrafal. El problema de la administración pública pasa por el agotamiento de su modelo de gestión. Hay una serie de instituciones pensadas para el siglo XXI, estipuladas por ley, como el presupuesto participativo, las Comunas, el Plan Urbano Ambiental, dentro de un aparato administrativo que atrasa un siglo y medio. En el esquema que nosotros proponemos, las comunas juegan un rol fundamental. Las comunas deben ser epicentro de un modelo de gestión administrativa nuevo, tomar parte de la organización y control de la seguridad, higiene urbana, obra pública de pequeño y mediano porte. Hay que ir hacia eso. Por ejemplo, una comuna que articule un programa de seguridad con la comisaría de su barrio. O que participe en el control de la recolección de la basura fiscalizando que la zona quede limpia. Pero Macri desprecia las formas organizativas y democráticas.
NU: - Hablando del tema de la basura, la nueva licitación plantea volver al viejo sistema de pago por tonelaje, en lugar de hacerlo por zona limpia...
AO: - Eso es propio del modelo centralizado que sostiene Macri. Tengamos en cuenta lo siguiente: con la nueva licitación, se va a transferir en 10 años prácticamente un presupuesto entero de la Ciudad. Un pequeño puñado de empresas va a recibir más de 1.000 millones de pesos por año, durante una década. Mínimamente, los porteños tenemos derecho a controlar que hagan bien su trabajo.
NU: - Las compras de insumos hospitalarios también se centralizaron y las consecuencias fueron tan desastrosas que el Gobierno porteño tuvo que rever en parte la medida. También tuvo que dar marcha atrás con otras decisiones. ¿Usted cree que eso repercute en la visión que tiene de él el electorado porteño?
AO: - Increíblemente, la gente viene reaccionando bien cada vez que Macri debe retroceder. Por ahora no le critican sus vacilaciones o su falta de previsión sino que toman sus idas y vueltas como las de alguien que reconoce sus errores. También tengamos en cuenta que es el primer año de gestión y que todavía dura el romance con el electorado.
NU: - Le retomo la idea inicial. Según usted, es muy difícil que el Macri pueda hacer una buena gestión por más que le aprueben el presupuesto, si no cambia su modelo de administración...
AO: - Exactamente. El modelo de gerenciamiento centralizado fracasó. Ya vimos las consecuencias. El resultado lo tenemos a la vista: un gobierno ineficiente. Insisto, hay que darle impulso a las herramientas descentralizadoras y por otra parte, metropolitanizar la gestión. Es decir, trabajar codo a codo con la Provincia de Buenos Aires en los temas que competen a ambos distritos. Así como la comuna debe participar en el control de la recolección de residuos, se debe ir a un esquema de acuerdo con la Provincia para su disposición final. Los problemas de la Ciudad no se solucionan con más gerenciamiento ni con más plata. El problema es que está agotado el modelo de gestión. La Ciudad de Buenos Aires es la ciudad más rica, pero no la más moderna.









martes, 12 de agosto de 2008

Martes, 12 de Agosto de 2008

La ley del camello
Martes, 12 de Agosto de 2008
Sociedad Opinión
Por Alejandro Otero *

La Legislatura porteña acaba de convertir en ley la iniciativa del PRO–Macri que consagra el ajuste de precios en los contratos de servicios urbanos y obra pública. Ante cambios en los costos de las prestaciones que alcancen el 7 por ciento, el proveedor promoverá que la administración revise los precios contratados para resarcirse del efecto inflacionario. Resarcimiento que no está al alcance de ningún vecino. La norma no estipula condiciones de principio de ejecución, plazos mínimos o restricciones porcentuales sobre el contrato original para efectuar la petición de revisión. En rigor salvaguarda del riesgo empresario a los proveedores del Estado y habilita a la posibilidad de promover una transferencia directa de ingresos desde los contribuyentes a los proveedores. Entre los que se encuentran amigos y parientes del jefe de Gobierno de la Ciudad.
La ley naturaliza la inflación pero obra como si en las ofertas y previsiones de precios de contratistas y proveedores no estuviera ya contemplada la inflación esperada. Y resulta ambigua respecto del condicionamiento del proveedor que paraliza o lentifica las obras para forzar la revisión de los precios.
Entre quienes tenemos algunos años, esto recuerda un chiste de nuestra infancia. Un viajero solitario decide cruzar el desierto en camello. Promediando la travesía el camello se detiene. Por todos los medios el pasajero intenta retomar la marcha. No lo logra pero sí, perplejo, comprende que el animal le pone una condición para continuar. Una condición llamémosle gravosa. El viajero duda pero accede. El viaje continúa. Al rato se repite la situación. Nueva detención, misma condición del camello, renovadas dudas y concesión del pasajero. La travesía prosigue. Las detenciones se suceden una y otra vez con el mismo resultado. De pronto, sin razón aparente, el relator del chiste interrumpe la narración. Inevitablemente alguno de sus escuchas le preguntaba: “¿Y...?”. Por toda respuesta el relator repetía (y exigía) a su auditorio la gravosa condición del camello. He ahí la gracia.
Mucho recuerda en esta ley aquella tristemente célebre práctica de reconocimiento de los “mayores costos” a los contratistas y proveedores del Estado que brindó una vía exquisita al desguace y vaciamiento del Estado en la era neoliberal, convalidando un mayor gasto para las mismas obras. Así, y por ley, la Ciudad comenzará el viaje de la obra pública y el mantenimiento urbano a lomo de camello, el pasajero será el Gobierno, pero la gravosa condición pasará por los bolsillos de los porteños. El impuestazo del ABL y el injustificable endeudamiento de (por lo menos) 1600 millones promovido por el macrismo harán posible su cumplimiento. Hemos señalado en más de una ocasión los perjuicios de estas dos iniciativas, que afectan directa y negativamente los ingresos de los porteños. Ahora se completa la movida y queda claro quiénes son sus beneficiarios. Los camellos. O, si se prefiere, la vieja y conocida “patria contratista”.

Presidente Frente Grande-Capital

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lunes, 4 de agosto de 2008

Lunes, 4 de Agosto de 2008

Una de rentistas y especuladores

Lunes, 4 de Agosto de 2008
Economía > Impuesto a la renta financiera


El Gobierno anunció la semana pasada que comenzará a cobrarles el impuesto a las Ganancias a los fideicomisos financieros. Dos especialistas coinciden en la necesidad de ampliar esa política que grava la especulación.
Por Alejandro Otero *

Preguntan: “¿Hay que gravar la renta financiera?”. Nuestra respuesta es: “Por supuesto”. Preguntan: “¿Por qué hay que gravar la renta financiera?”. Nuestra respuesta: “Por una razón de estricta justicia. No parece razonable y enoja que mientras otros ingresos están alcanzados, tal como sucede con los del trabajo personal, la renta financiera permanezca indemne”. Preguntan: “¿Por qué en nuestro país la renta financiera no está gravada?”. Nuestra respuesta: “El problema no es que no esté gravada, sino cómo está gravada”. En efecto, en nuestro país la renta financiera (intereses, dividendos, títulos públicos, etc.), tiene un tratamiento complejo y no uniforme. No puede afirmarse que la renta financiera no esté gravada. Por ejemplo, los intereses de depósitos a plazo están gravados por el impuesto a las ganancias en cabeza de las empresas. Y no lo están para personas físicas. Algo parecido sucede con los Títulos Públicos. Los dividendos están exentos, pero las empresas están gravadas por sus utilidades a la tasa máxima del 35 por ciento.
De modo que la cuestión es compleja. Y en la medida en que la economía se ha globalizado y las opciones financieras crecen, más. Ahora bien, desde una perspectiva más general, la cuestión de gravar la renta financiera debe ser considerada en el marco de los objetivos estratégicos buscados por la política económica y tributaria. En otros términos, para introducir un tratamiento tributario novedoso (sobre renta financiera o cualquier otro) es recomendable tener en claro qué se quiere lograr, además de mejorar la recaudación.
El tratamiento laxo que le cupo a la renta financiera fue coherente con el régimen de acumulación impuesto por la dictadura. De hecho ahí se inicia una larga contrarreforma tributaria. Esa contrarreforma, ligada al cambio en la correlación de fuerzas en la sociedad argentina, mantuvo el trato generoso a la renta financiera y a las ganancias de capital, amplió y aumentó el alcance del IVA y eliminó el impuesto a la herencia, entre otras medidas semejantes que nos legaron un esquema tributario muy regresivo. El caso de la renta financiera fue tan marcado, que incluso a nivel provincial logró liberarse del impuesto sobre los ingresos brutos. Recientemente, Uruguay ha dado un paso histórico en materia de reforma tributaria. La novedad no es menor y generó fuertes tensiones. Al tratar la renta financiera, se buscó evitar convertir al país en un paraíso fiscal, pero sin desalentar la histórica y estratégica capacidad de captar ahorro externo que lo caracteriza. Así se preservó el secreto bancario y se la gravó en pago único y a tasa preferencial.
La situación de la Argentina debe resolverse atendiendo a sus objetivos estratégicos. En este sentido, conviene precisar cuáles debieran ser los objetivos a alcanzar en una reforma tributaria (sea que se aplique en conjunto o en dosis homeopáticas) y a los cuales el tratamiento de la renta financiera debiera contribuir. Si vamos a aprovechar la nueva situación internacional para consolidar un modelo de desarrollo productivo, diversificado y redistributivo, entonces al repensar el sistema tributario resultará consistente a) favorecer el nacimiento de emprendimientos productivos, b) mejorar la distribución de la riqueza y los ingresos, c) alentar la inversión y d) fortalecer el federalismo fiscal, es decir mejorar la capacidad de autofinanciamiento de las jurisdicciones.
No es poco lo que puede contribuir al logro de estos objetivos la forma en que se grave la renta financiera. Hay que resolver cuestiones técnicas relevantes por sus efectos económicos y de administración. Por ejemplo: ¿las utilidades reinvertidas merecen el mismo tratamiento que las distribuidas? ¿Las distribuidas se gravan en cabeza de quién? ¿Mismo tratamiento para inversores locales y del exterior? ¿Colocaciones de corto y largo plazo se gravan por igual? ¿Los intereses de los depósitos a plazo: todos gravados? ¿Y los fideicomisos? ¿Convendrá impulsar un “blanqueo” junto con un cambio del gravamen sobre las rentas financieras? Sin embargo, la pregunta más relevante es de otro orden. Es política. ¿Cuál es la coalición que es capaz de llevar adelante estos cambios? Esa coalición, se ha visto, no está dada y requiere ser construida, de lo contrario se corre el riesgo de perder en el intento y consolidar la situación actual.

* Presidente Frente Grande, Capital.

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martes, 15 de julio de 2008

El precio de los alimentos

Página/12

Por Alejandro Otero*

En su célebre carta abierta a la Junta de la última dictadura militar, Rodolfo Walsh dedica un párrafo a los dichos del entonces presidente de la SRA: “Llena de asombro que... sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos”, dijo el tal Celedonio Pereda. De un modo u otro, ideas semejantes hemos escuchado de boca de dirigentes rurales a lo largo del amargo conflicto del presente. Por ejemplo, los diarios difunden los dichos del entrerriano más mediático: “Si quieren comer lomo que paguen 80 pesos el kilo”. Lindo, los mejores cortes no son para todos. Y es de presumir, dada su encendida oposición a las retenciones, que los ingresos que generan sus ventas tampoco. Para el pueblo lo que es del pueblo, para el pueblo la privación. Doble privación. A privarse del lomo y de los ingresos que genera. Pasaron más de 30 años. Aquella cita de Walsh es contemporánea de una de las frases emblemáticas de la dictadura, emitida por aquel ministro de Economía: “Este es un país para 10 millones de argentinos”. Por entonces ya éramos 30 millones de almas. A su juicio sobraban dos tercios. La relación de causalidad entre una y otra frase es directa. Un país con alimentos a precios internacionales no es un país para todos. No importa que ese país, nuestro país, produzca alimentos que superan por lejos las necesidades de consumo de la población (hoy 40 millones de personas). 

Si nadie hace nada y todos hacen lo que les conviene, en un mercado globalizado y con los precios de los alimentos en alza, los precios internos de la producción se alinearán con los internacionales. Como ilustra el ruralista entrerriano: el lomo, por ejemplo, podría llegar a 80 pesos. Evidentemente, hay quien piensa que esta situación no constituye un problema. Quienes pensamos que sí es un problema, defendemos la intervención del Estado sobre la economía en general y la agropecuaria en particular, para evitarlo y asegurar el derecho a la alimentación de todos y cada uno de los habitantes del país. Obsérvese que si se eliminan las retenciones seguramente sucederán dos cosas. La primera, tal como los mismos productores rurales prometen, el conflicto se pacificará. Las cacerolas de teflón se convertirán en aplausos, las calles y rutas se despejarán y hasta es posible conjeturar que los medios harán lucir a CFK mejor que a la Bruni. Sin embargo, lo que la SRA anuncia (y defiende) desde hace más de 30 años también ocurrirá. Los alimentos aumentarán más, mucho más que lo que ya percibimos. No es necesario ser un visionario para prever las consecuencias de esa situación. Antes de que el lomo llegue a los 80 pesos algo va a explotar y no será en el campo. Las retenciones móviles tal como fueron ratificadas por Diputados están lejos de ser la panacea. Tampoco resuelven todos los problemas. Pero son necesarias.

* Presidente Frente Grande, Capital.

Link a la nota: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/107841-34041-2008-07-15.html. 



lunes, 14 de julio de 2008

Lunes 14 de Julio de 2008


Temática: Economía

CUESTIONAN IMPUESTAZO, ENDEUDAMIENTO Y SUBEJECUCIÓN
Macri, en la mira del Frente Grande
Su titular en el distrito porteño, Alejandro Otero, criticó la toma de deuda por 1.600 millones aprobada por la Legislatura el jueves pasado a pedido del Ejecutivo de la Ciudad. También le apuntó a Mauricio Macri por la subejecución presupuestaria y la suba de impuestos.
Por Enrique Colombano

"Impuestazo y Endeudamiento. Lo dijimos el año pasado durante la campaña y se confirma en el presente. La gestión en la Ciudad no aparece pero se viene el endeudamiento de 1.600 millones", señaló el presidente del Frente Grande de la Capital, Alejandro Otero. Para el dirigente, el macrismo sintetizaría su gobierno en la consigna "gestión no, deuda sí".
"Llama la atención que en un contexto de fenomenal incremento de los recursos (35% respecto del 2007), en gran medida como consecuencia del aumento indiscriminado del ABL y con tasas de interés altísimas, el Gobierno de la Ciudad promueva el endeudamiento. Máxime cuando el nivel de subejecución actual de la inversión pública supera todo lo conocido. Prácticamente nada del presupuesto se ha ejecutado en lo que va del gobierno. En estas circunstancias, no se ve cuál es para la Ciudad el beneficio de endeudarse. Alguien se debe beneficiar, no somos los vecinos", agregó Otero, quien durante el gobierno de Aníbal Ibarra fue director general de Rentas.
Luego le apuntó al bloque macrista de la Legislatura: "Su argumento es sorprendente: 'vamos a endeudarnos para saldar la deuda social', dicen. Es disparatado. Es como decir que vamos a emborracharnos para saldar la resaca. No es lo mismo endeudarse que ejecutar el presupuesto. Telerman el año pasado gastó -con la complicidad del macrismo- hasta lo que no tenía. Y dejó un pasivo de 800 millones. Sin embargo, ni la salud, ni la educación, ni la seguridad, ni el mantenimiento urbano, ni la higiene mejoraron", remarcó el presidente del Frente Grande porteño.
El jueves pasado, la Legislatura de la Ciudad aprobó, tras un largo debate, autorizar al Ejecutivo de la Ciudad a contraer un empréstito público con emisiones de títulos de deuda por 1.600 millones de pesos, para destinar el dinero al Fondo de Infraestructura Social.
"La Ciudad dispone de más de 13.000 millones para este año. No tiene un problema de falta de recursos. Padece de un modelo de gestión que está agotado. De nada sirve agregar más recursos si después no se ejecutan las obras, o quedan a medio hacer o sin principio de ejecución. Las obras no se hacen, pero las deudas quedan. Ésa es una historia vieja y conocida que el macrismo va camino a repetir", completó Otero.







viernes, 27 de junio de 2008

Fecha Publicación en Sitio Web: 27-06-2008
EL DR. ALEJANDRO OTERO DISERTÓ EN LA MUNICIPALIDAD SOBRE LAS RETENCIONES AGROPECUARIAS
"En un situación de fuerte alza en el mercado mundial en el precio de los alimentos el Estado debe garantizar algo que es básico y elemental de los pueblos: el acceso a un alimentación de calidad a un costo razonable” – argumentó Otero
El Dr. Alejandro Otero, destacado economista y ex Director de Rentas de la ciudad de Buenos Aires, ofreció anoche una muy concurrida disertación sobre el tema “El Sistema Fiscal Argentino y la necesidad de sus modificaciones”. La charla fue organizada por la Municipalidad de Concordia, con el objetivo de contribuir al debate sobre la aplicación del incremento de los impuestos sobre los derechos de exportación.
“Este un tema complejo, pero lo primero que hay que tener en claro es que las retenciones son un instrumento absolutamente legítimo y necesario, desde el punto de vista económico, para que en un situación de fuerte alza en el mercado mundial en el precio de los alimentos el Estado pueda garantizar algo que es básico y elemental de los pueblos: el acceso a un alimentación de calidad a un costo razonable” – argumentó Otero – “en este contexto las retenciones cumplen un objetivo muy claro; desacoplar los precios internos de los precios internacionales para garantizar el cumplimiento de esta premisa, que forma contribuye o sustenta el bienestar de la población, una de las premisas fundamentales del Estado.”
Por su parte, al comenzar el encuentro, el Intendente Gustavo Bordet expresó: “en el contexto de un conflicto que ha llevado a gran parte del país a un enfrentamiento que perjudica a todos, hemos decidido aportar al dialogo y el intercambio de ideas a través de este tipo de charlas, porque creemos que es un tema complejo que requiere un esfuerzo de parte de todos para comprender la postura de cada uno” – argumento el jefe comunal – “creo que tratar de avanzar en la búsqueda del consenso es el único camino posible ante esta situación que hoy nos preocupa a todos”.
“En estas charlas podemos compartir ideas, disentir y expresar diferentes opiniones; pero lo importante es contar con argumentos y elementos de análisis que nos permitan una mejor comprensión de la realidad. Ese es el sentido de la exposición que ofrecerá el Dr. Alejandro Otero, sabemos de su trayectoria y su profundo conocimiento sobre este tema, por eso le agradecemos que haya aceptado nuestra invitación y valoramos que podamos contar con la concurrencia de público que hoy que acompaña el desarrollo de esta charla” – finalizó.

sábado, 15 de marzo de 2008

Breviario para entender y defender las retenciones.

Anteriores al estado nacional, los “derechos de importación y exportación” fueron motivo de las más intensas y férreas pujas en la historia del país. Desde la disputa por el control de la aduana en los albores del estado argentino, hasta la actual protesta del campo, estos gravámenes son sinónimo de conflicto y enfrentamiento. En 1853 la CN los consagra en su artículo 4 y, no casualmente, es el primer recurso que se menciona al enumerar aquellos que contribuyen al sostenimiento del estado nacional. Recurso exclusivo y excluyente de la nación, no integra la masa de ingresos que obligatoriamente deben redistribuirse a las provincias por la vía de la coparticipación federal. Para 2008 se estima que su peso relativo en el total de ingresos colectados por el estado nacional va a rondar el 17%. Unos 45.000 millones de pesos en tránsito directo y sin escalas al tesoro de la nación. Las provincias no los ven pero los sienten. De ahí buena parte del origen de la protesta de las provincias contra estos tributos, vulgarmente llamados “retenciones al comercio exterior”.  

En este marco, veamos dos cuestiones centrales: desde un punto de vista económico para qué sirven (si sirven) y desde una perspectiva política, para qué resultaría deseable que sirvan.

La mirada desde la economía

 

Digámoslo rápido: bajo las condiciones actuales de incremento y volatilidad de los precios internacionales de los principales exportables argentinos (soja, maíz, trigo, aceites, minerales, combustibles, carnes), los derechos sobre el comercio exterior resultan un instrumento adecuando y eficiente a varios fines. A saber. 

  1. Tienden a evitar que el alza de los precios internacionales se traslade al mercado doméstico y de ese modo ayudan a sostener el poder adquisitivo de la población.
  2. Generan un efecto redistributivo positivo, en tanto hacen que contribuyan en mayor medida al financiamiento del gasto público quienes más ganan.
  3. Mejoran la situación financiera del sector público, en tanto incrementan los ingresos y por ende el superavit y su potencial uso en pos de mejorar la calidad de vida del pueblo.  
  4. En tanto tengan alícuotas diferenciadas y tratamientos diversos, constituyen un potente inductor de comportamientos deseables para los actores económicos; en virtud de lograr un uso racional de los recursos escasos y/o no renovables. 
 

Sus detractores afirman que desalientan la inversión y promueven el estancamiento productivo. Este argumento es el mismo que arguyen ante cada impuesto, siempre que algún sector siente vulnerada la que considera su tasa de ganancia. En tanto existan márgenes de ganancia razonables, el argumento tiene más de ideológico y de protección de intereses que otra cosa.

La mirada desde la política

 

Esas virtudes, en una coyuntura como la actual, habilitan a pensar en al menos tres objetivos a conseguir en el marco de la vigencia de esta medida, a saber: 

  1. Ampliar la base de sustentación del proyecto nacional, en tanto la cadena de valor del campo permite diferenciar tratamientos. Diferenciando la situaciòn de los pequeños y medianos productores, por ejemplo, y evitando la confrontación en bloque.
  2. Potenciar la infraestructura (vial, de transportes, tecnológica, etc.) que posibilite una reducción de los costos a largo plazo para el sector primario y la economía en su conjunto. Mediante la reasignación de parte de esos fondos a sectores y regiones que requieren ser potenciados con vistas al largo plazo y en el marco del sostén del crecimiento económico (que implica mayor producción, mejor tecnología, más volúmenes transportables, más y mejores servicios portuarios, etc.) y exigiendo a cambio el cumplimiento de compromisos de inversión y redistribución (en los salarios rurales, por ejemplo).
  3. Avanzar en las adecuaciones (reformas) tributarias que vayan generando las condiciones de sustentabilidad fiscal de largo plazo, atendiendo a las cuestiones pendientes que el país tiene en la materia: justicia distributiva; aliento a la inversión productiva y a los nuevos emprendimientos pymes; desaliento a la especulación y fortalecimiento del federalismo fiscal, al menos. Después de todo, ¿cómo no defender la captura de parte de la renta del suelo (y subsuelo) sin hacer lo propio con la financiera, tan generosamente tratada por nuestro sistema tributario?  

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 15 de Marzo de 2008. 

sábado, 16 de febrero de 2008

Mucho Ruido y Malas Nueces


Por: Alejandro Otero (*)
Alegre Endeudamiento. Impuestos tan malos como antes pero cada vez más caros. Despidos Masivos. Nombramientos muy cuestionables. Segregación en la atención hospitalaria. Limitación al derecho de los trabajadores. Veto a la Ley de producción de medicamentos genéricos de bajo costo. Veto a la Ley de resarcimiento a los presos del Conintes, ...La sobreactuación en diarios y TV del gobierno de la Ciudad es la rama que impide ver el bosque. La estridencia mediática tapa y expone. Tapa decisiones de gobierno por demás cuestionables. Expone al Jefe de Gobierno como referente del arco opositor con alcance nacional. Desdibujados, Lilita y Lavagna se acomodan en un rol secundario. Las fuerzas opositoras (incluso en el propio PJ) lo acompañan o lo esperan.
El incipiente líder de la oposición construye su lugar de “gran esperanza blanca y rubia” a fuerza de confrontes y repercusiones mediáticas. A cada cuestión que convierte en tema la atiende con una simplificación excesiva y una solución idéntica. La (supuesta) capacidad de gestión es la respuesta. Alcanza con dejarle el lugar del timonel. La barca llegará a buen puerto.
El sabe cómo hacer las cosas. Así la Policía. La (maltratada) Obra Social de los trabajadores municipales. Los Hospitales. Y seguramente seguirán los éxitos.

Cuando topa con algo se victimiza. Disimula que tropieza con el cordón de sus zapatos y bravuconea a los jueces. El humor de época lo acompaña. Como acompañó a la dictadura y a las privatizaciones. Pero el humor de época es pasajero. Y todo obstáculo depende de aquello con qué se lo erosiana. Cuando el ruido, la estridencia mediática, comience a pasar, quedará el sabor amargo de las malas nueces.

Habrá que tener pronta la alternativa. Esa es nuestra tarea principal en esta etapa.

(*) Presidente del Frente Grande de la Ciudad.

Publicado en Gente de Buenos Aires (16 de Febrero de 2008).